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sábado, 3 de mayo de 2008

RORTY Y NIETZSCHE; FILOSOFÍA, FICCIÓN NARRATIVA E IMAGINACIÓN POÉTICA Por Adolfo vasquez Rocca


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Richard Rorty y el Pragmatismo por Adolfo Vásquez Rocca

Citar: Adolfo Vásquez Rocca, Artículo, "Richard Rorty; del Pragmatismo a la Filosofía como genero literario"
Reedición en Revista Almiar, MARGEN CERO, MADRID, Nº 34 Julio – agosto 2007
http://www.margencero.com/articulos/articulos_taber/rorty.html

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Nietzsche Filosofía y Literatura por Adolfo Vásquez Rocca

FILOSOFÍA, FICCIÓN NARRATIVA E IMAGINACIÓN POÉTICA EN RORTY

1.-

Existe una batalla institucional entre la Teoría Literaria y la Filosofía Una pugna esperpéntica por hacerse con el papel de “cúspide de la cultura” tras el advenimiento de la postmodernidad.

Para Rorty es esencial, si perseguimos el ideal de una cultura igualitaria, que se consideren todos los objetos que pueblan el mundo, desde los quarks hasta las instituciones democráticas, simétricamente, sin distinciones epistemológicas entre objetos “duros”, los de la ciencia, y objetos “blandos”, los de las humanidades, que legitimen la jerarquía entre los saberes. Todo objeto, sea un átomo o el teatro de Beckett, es como un número; no hay nada que saber sobre él excepto las infinitas relaciones que mantiene con otros objetos. En este sentido, “desde un punto de vista abiertamente pragmatista, no hay una diferencia importante entre mesas y textos, protones y poemas. Para un pragmatista, todas estas cosas son simplemente permanentes posibilidades de uso, y por consiguiente, de redescripción, reinterpretación y manipulación”.

Del panrelacionalismo emana la recontextualización; si la única “esencia” de cualquier elemento es la de encontrarse en relación contingente y holística con los demás, la de formar parte de un contexto cambiante que es el que le otorga, como sucede con el signo saussuriano, significación, la recontextualización, esto es, la modificación, el retejido quineano de las relaciones y contextos previos, aparece como el medio más apropiado, primero, de concebir toda investigación, de alterar, segundo, las relaciones heredadas por la tradición con un cambio radical de posición de los elementos, con la creación de un nuevo contexto en el que subsumir lo familiar o con la incorporación de nuevas instancias que cambien y aumenten el espectro de relaciones que afrontamos. La recontextualización sustituye la metafórica de la verticalidad –profundidad, latente, subyacente etc. – por la metafórica de la amplitud. Si vemos la indagación intelectual a la manera de una redescripción a gran escala consciente y deliberada, la ciencia pasará a ser vista como la empresa caracterizada por una meta; la inclusión de un número cada vez mayor de datos que haga posible la formulación de descripciones más útiles de la realidad. En moral, la recontextualización se mueve con el fin de aumentar la simpatía, la incorporación de nuevos grupos humanos al pronombre “nosotros” que aminoren la exclusión. En uno y otro caso el “criterio de validez” de los vocabularios es la capacidad inclusiva que ostentan, y no su presunta aproximación a la naturaleza del mundo o del hombre. Frente a los espacios lógicos inalterados, que no admiten ningún nuevo candidato a creencia, el caso de las matemáticas, se alzan los contextos gobernados por la imaginación, en los que la irrupción de metáforas e invención de neologismos ocupan el papel principal. Reordenar el material previo implica, frente a la inferencia y deducción, propias de la epistemología, la puesta en acto de la imaginación y la inventiva, la restauración de las virtudes que el romanticismo reivindicó como contrapunto a la dominante soberanía de la matriz cartesiana.


Adolfo Vasquez Rocca & Franc Performance

Performance y Literatura por Adolfo Vásquez Rocca

2. Después de Nietzsche la filosofía sistemática se volvió poética y narrativa.

Nietzsche en varios pasajes de sus obras, pero sobre todo, en su pequeño escrito Sobre Verdad y Mentira en sentido extramoral (que vio la luz como póstumo en 1903), va aclarando que la fuente original del lenguaje y del conocimiento no está en la lógica sino en la imaginación. En la capacidad radical e innovadora que tiene la mente humana de crear metáforas, enigmas y modelos. El edificio de la ciencia se alza sobre las arenas movedizas de ese origen. Nosotros nos preguntábamos hace un rato dónde colocar la verdad, ¿qué es la verdad? y con brillantez Nietzsche ha contestado: «¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes. Las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal.» Estos supuestos dan la clave de la respuesta de Nietzsche a la pregunta por el impulso a la verdad. El hombre es un animal social y ha adquirido el compromiso moral de «mentir gregariamente», pero con el tiempo y el uso inveterado «…se olvida […] de su situación […] por tanto miente inconscientemente y en virtud de hábitos seculares y precisamente en virtud de esta inconsciencia […] de este olvido, adquiere el sentimiento de verdad.»

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Nietzsche Filosofía y Literatura por Adolfo Vásquez Rocca

Esta necesidad de metáfora Nietzsche la lleva a todos los campos humanos, tanto los del saber como los del lenguaje. Se convierte en un impulso fundamental del hombre del que no se puede prescindir ni un instante aún cuando esté produciendo conceptos para la ciencia. Sobre todo, esto se ve en la capacidad del hombre de hacer arte y de elaborar mitos que «…continuamente muestra el afán de configurar el mundo existente del hombre despierto, haciéndolo tan abigarradamente irregular, tan inconsecuente, tan inconexo, tan encantador y eternamente nuevo, como lo es el mundo de los sueños.»

Tal operación mediadora es la trama, a través de la cual los acontecimientos singulares y diversos adquieren categoría de historia o narración. La trama confiere unidad e inteligibilidad a través de la síntesis de lo heterogéneo. Nada puede ser considerado como acontecimiento si no es susceptible de ser integrado en una trama, esto es de ser integrado en una historia.»

No podemos decir que el relato histórico sea idéntico al relato narrativo. En el primer caso la verdad apunta a una realidad ya acontecida, pero la ficción puede hacer que la… entonces en cada momento, como en sueños, todo es posible y la naturaleza entera revolotea alrededor del hombre como si solamente se tratase de una, creando así un conflicto, que dura hasta nuestros días entre conocimiento y arte, ciencia y sabiduría. Mentir ha dejado de ser algo que pertenezca a la moralidad y se convierte en «desviación consciente de la realidad que se encuentra en el mito, el arte, la metáfora». Mentir, en el terreno de la estética, es simplemente el estímulo consciente e intencional de la ilusión.

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Art and Literature by Adolfo Vásquez Rocca

… describir la fuerza de la ficción e ilusión en el mundo de la narrativa. En los Escritos póstumos de su período juvenil

«…conocer es simplemente trabajar con la metáfora favorita de uno… porque la construcción de metáforas es el instinto fundamental del hombre.» Pero aún hay más. Para Nietzsche puede haber errores necesarios: «a veces necesitamos la ceguera y debemos permitir que ciertos errores y artículos de fe permanezcan intactos en nosotros mientras nos mantengan en vida.» A estas ficciones las llama «ficciones reguladoras» y las reconoce como «errores ópticos», simplemente porque las necesitamos para vivir. Y son errores en la medida en que todas las leyes de la perspectiva deben por su naturaleza ser errores. En este sentido habla de las auténticas falsedades vivientes, de los errores vivientes y añade: «He aquí por qué debemos permitir vivir a los errores y proporcionarles un amplio dominio. Para que pueda haber algún grado de consciencia en el mundo, tiene que surgir un mundo irreal de error… Mientras no ha surgido un mundo imaginario, en contradicción con el flujo imaginario… y así podemos ver el error fundamental sobre lo que descansa todo lo demás: la creencia en la permanencia… pero este error sólo puede ser destruido con la vida misma… nuestros órganos están ajustados al error. Así pues surge aquí en el hombre sabio la contradicción entre la vida y sus últimas determinaciones: el instinto del hombre para el conocimiento presupone la creencia en el error y en la vida… errar es la condición de la vida… el hecho de que sabemos que erramos no suprime el error:” ¡Y esto es un pensamiento amargo! Debemos amar y cultivar el error: es la madre del conocimiento.»

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Varios pasajes corroboran este convencimiento nietzscheano: «Hemos organizado un mundo en el que podamos vivir -suponiendo cuerpos, líneas, superficies, causas y efectos, movimiento y reposo, forma y contenido; ¡sin estos artículos de fe nadie sería capaz de soportar la vida! Pero esto no significa que ya se ha aprobado algo. La vida no es argumento; pues el error podría ser una de las condiciones de la vida. Nuestra concepción empírica del mundo, se basa en “presupuestos fundamentalmente erróneos…, el mundo como idea significa el mundo como error.» En este contexto Nietzsche alude expresamente a Kant: «…cuando Kant dice: la razón no deriva sus leyes de la naturaleza sino que las prescribe a la naturaleza, eso es, con respeto al concepto de naturaleza completamente verdadero.» Esta frase de Kant, como podemos inferir de otras referencias ocasionales a ella, le produjo una gran impresión a Nietzsche. Es justamente esta fuerza de la mente creadora, inventiva, poética y falsificadora, lo que Nietzsche subraya repetidamente.

Nos interesa llevar toda esta teoría del conocimiento de Nietzsche al terreno de la estética que es donde vamos a situar finalmente la categoría narración, objetivo de nuestro estudio. Nietzsche habla del «engaño artístico». El arte, es «una especie de culto a lo falso» y se basa en «la voluntad de ilusión».

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Art and Literature by Adolfo Vásquez Rocca

La Creación por la Metáfora Acabamos de ver que en la teoría del conocimiento de Nietzsche se nos indica que conocemos desde nuestro ángulo de visión o perspectiva. No nos es posible una mirada total, nos pertenece el límite de espacio y sobre todo de interpretación. Vemos si interpretamos. Es nuestra posibilidad y nuestro riesgo. Esto es lo que nos propone Nietzsche: un nuevo tipo de razón. Una razón narrativa o categoría narrativa lo llamamos nosotros, que penetre en las zonas de irracionalidad del ser humano.

Será bueno recordar que la palabra griega metáfora proviene de meta (más allá) y fero (llevar), es decir: meta-foreo: trasportar; metáfora significa por tanto, etimológicamente, trasporte. Desde sus inicios el concepto de metáfora se presenta como el de un instrumento adecuado para traspasar los límites impuestos por la forma literal del lenguaje. La metáfora ha sido considerada tradicionalmente como una comparación abreviada.

Cabe motar que ciertas metáforas que, a lo largo de la historia comenzaron siendo modelos geniales para terminar erigiéndose en verdades; así el mecanicismo de Descartes y de Newton. Esto se debe, piensa el autor, a una invasión de especie: «cuando es empleado por una metáfora y se la toma en sentido literal, estamos frente a un ejemplo de invasión de una especie…

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Filosofía Literatura y Arte por Adolfo Vásquez Rocca

La simulación es la primera cualidad a tener en cuenta a la hora de fundamentar un «relativismo positivo», puesto que en el momento en que deja de haber simulación la metáfora se convierte en creencia. Dicho de otro modo, el sentido metafórico se convierte en literal cuando se desvanece la conciencia de simulación. Se dice entonces que la metáfora es una metáfora muerta. La metáfora viva es aquella en cuya enunciación se sigue manteniendo la conciencia de la aplicación inadecuada de sus términos. Convertida en creencia, la metáfora muerta hará perder a la razón su movimiento genuinamente creativo y se producirá un anquilosamiento. El que cae víctima de la metáfora acepta una manera de clasificar, agrupar o colocar los hechos como la única que existe para clasificarlos, agruparlos o ubicarlos. Esta rigidez sistemática se evita con el nuevo uso de la categoría narración en donde la «verdad literal» puede convertirse en una falacia, como nos ha dicho Nietzsche. Si se ha hecho uso consciente o inconsciente de una metáfora es porque no se podía dar otra visión más «auténtica» de la realidad aún en el supuesto de que la hubiere. ¿Quiere esto decir que todo conocimiento de la realidad deba ser metafórico? Que todo conocimiento sea interpretativo no implica que toda interpretación sea metafórica. Toda interpretación, como toda hipótesis, tiene en su base una analogía, aunque sólo fuese por el mero hecho de que lo que conocemos debe expresarse en función de algo ya conocido, ya sea por contradicción o semejanza, por extensión, pertenencia, etc. Ver algo como otra cosa parece inevitable, de manera que las estructuras cognitivas llegan a ser sofisticados sistemas referenciales cuyo referente no es ninguna «realidad» originaria, sino el mismo sistema lingüístico con sus propias y primitivas referencias.

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Filosofía y Arte por Adolfo Vásquez Rocca

La metáfora permite una nueva visión, una nueva organización del universo, un nuevo orden, pero lo realmente nuevo son las asociaciones que permiten ese nuevo orden. Inventar una metáfora es crear asociaciones nuevas. Dar lugar a una metáfora (abrir un lugar) es crear sentido.

Y, si toda realidad exige ser descifrada de un modo tan nuevo como nueva es la forma de presentarse la realidad en cada momento, la razón que la descifre habrá de se razón creadora. Y no es extraño, como indica N. Goodman, que hay tantos modos de ser del mundo como modos hay de expresarlo, verlo, describirlo. Y ninguno de estos modos de ser es el modo de ser el mundo. Lo que equivale a decir que el hecho de que el mundo se predique de diversas maneras no da derecho a suponer que el mundo es de una determinada manera. Sin embargo, puede decirse que el mundo es de diversas maneras, siendo así que el hombre es un ser condenado a captarlo, verlo, entenderlo, describirlo, solamente en uno u otro de sus modos. Pero, consecuentemente, cada interpretación (en la terminología de Goodman) será real, será el mundo verdadero, y poco importa que exista o no, fuera de ellos, un mundo original.

Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca

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Adolfo Vásquez Rocca

Artículos Relacionados:

- Adolfo Vásquez Rocca, Artículo, "Richard Rorty; del Pragmatismo a la Filosofía como genero literario"
Reedición en Revista Almiar, MARGEN CERO, MADRID, Nº 34 Julio – agosto 2007
http://www.margencero.com/articulos/articulos_taber/rorty.html

- Artículo “Richard Rorty; el Pragmatismo y la Filosofía como genero literario” (In memoriam), En Revista ALEPH ZERO Nº 45 - Julio - Septiembre, 2007, Escuela de Ingeniería y Ciencias, UNIVERSIDAD DE LAS AMÉRICAS PUEBLA, MÉXICO. indexada en LATINDEX.
http://hosting.udlap.mx/profesores/miguela.mendez/alephzero/archivo/historico/az45/rocca45.html



- Artículo “Richard Rorty; El Pragmatismo y la Filosofía como Género Literario (In memoriam)”, en Periódico FICCTE, Facultad de Informática, Ciencias de la Comunicación y Técnicas Especiales, UNIVERSIDAD DE MORÓN, Argentina; noviembre de 2007.
http://www.diariomoron.com.ar/index.php?seccion_generica_id=122&submenu_id=118&submenu_opcion_id=122&PHPSESSID=f203bf40696c0875716218ce3fa301cb

RORTY Y NIETZSCHE; FILOSOFÍA, FICCIÓN NARRATIVA E IMAGINACIÓN POÉTICA Por Adolfo vasquez Rocca

- Artículo "Nietzsche: La ficción del sujeto y las seducciones de la gramática", en A PARTE REI, Sociedad de Estudios Filosóficos, Nº 49, enero 2007, MADRID.
http://serbal.pntic.mec.es/%7Ecmunoz11/vasquez49.pdf

- Vásquez Rocca, Adolfo, Artículo “Pragmatismo y política en Rorty; la construcción del espacio público”, En ASTROLABIO: Revista internacional de Filosofía, Nº 2, 2006,
UNIVERSIDAD DE BARCELONA, pp. 24-34.
http://www.ub.es/astrolabio/Articulos2/Victor.vasquez.rocca.pdf

- Artículo "La influencia de Nietzsche sobre Freud", En Revista ARJÉ – Revista de Cultura y Ciencias sociales–Nº 4, Edición Agosto de 2005,
MONTEVIDEO, URUGUAY.
http://arje.atspace.org/Archivo/agosto/nietzsche_freud.html

- Vásquez Rocca, Adolfo, "Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario"
En A Parte Rei 42, noviembre de 2005, REVISTA DE LA SOCIEDAD DE ESTUDIOS FILOSÓFICOS DE MADRID.
http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei/vasquez42.pdf
En UNIVERSITAS, Revista de Filosofía, Derecho y Política Nº 3 – Invierno de 2005/2006 pp. 173-180; ISSN 1698-7950, UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID (ESPAÑA, UE)

- Adolfo Vásquez Rocca, Artículo, "Richard Rorty; del Pragmatismo a la Filosofía como genero literario"
Reedición en Revista Almiar, MARGEN CERO, MADRID, Nº 34 Julio – agosto 2007
http://www.margencero.com/articulos/articulos_taber/rorty.html

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RORTY Y NIETZSCHE; FILOSOFÍA, FICCIÓN NARRATIVA E IMAGINACIÓN POÉTICA Por Adolfo vasquez Rocca



miércoles, 13 de febrero de 2008

RICHARD RORTY, NIETZSCHE Y FREUD; LA CONTINGENCIA DEL YO Y LA MUERTE DEL AUTOR Por Adolfo Vásquez Rocca

Seminario de Rorty
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Protocolo Seminario “Richard Rorty” correspondiente a la sesión del día 25 de octubre del 2005.

Seminario de Postgrado – Instituto de Filosofía, PUCV. Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Ver:

R. Rorty: Pragmatismo, ironismo liberal y solidaridad


1.
En la clase el profesor comenzó por referir la teoría nietzscheana de la voluntad de poder. Nietzsche en su obra La genealogía de la moral, específicamente en el primer tratado “Bueno y malvado, “bueno y malo”, establece la diferencia entre dos tipos de hombre: el noble y el plebeyo, vale decir, entre el excelente, que da satisfacción a sus instintos de dominación y el vulgar, como contrapuesto en un sentido fundamentalmente vital al hombre noble de “alma elevada” y, por lo tanto, el que por su intrínseca debilidad es bajo, sencillo, plebeyo. Se dijo que en este estadio precivilizatorio de la humanidad, según el relato de Nietzsche las categorías bueno y malo eran aplicadas a tipos de hombres y no a actos, considerados desde esta perspectiva como el resultado natural que manaba de las fuerzas ascendentes de dominación, o bien de la vileza constitutiva de los débiles y oprimidos. En este sentido, el profesor enuncio la tesis de que así como la obra de Nietzsche Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, sitúa a la verdad y la falsedad más allá o más acá de la moral, entendida esta como la moral hoy dominante del cristianismo histórico, así también en La genealogía de la moral Nietzsche sitúa al bueno y al malo (noble y plebeyo) fuera de toda moral, a saber, en el punto germinal y asimbólico, de la historia humana. Por ello, ni el conocimiento ni la moral son para Nietzsche objeto de justificación, sino de sospecha, pues no son datos, sino hechos, cosas hechas relativas a un determinado nivel de juicios o valoraciones dominantes respectivamente.

Nietzsche y la Genealogía de la Moral por Adolfo Vásquez Rocca

De esta regla el bueno o noble y el malo o plebeyo daba a conocer su tipo humano en lo que el profesor denominó sentido deportivo, esto es, vencer sobre la base de la fuerza aun a costa del otro. Así, pues, el concepto de preeminencia social –de dominación– se resolvía siempre sobre la base de la preeminencia anímica. Por ello el sentido (u origen) deportivo de la moral no es otra cosa que el despliegue de las fuerzas corporales de esos hombres aristocráticos dedicados a la guerra, la caza, la aventura, la danza, los juegos de lucha y en general todo cuanto haya implicado un obrar fuerte, libre y con ánimo alegre.

Ante este estado de cosas se fue dando a lo largo de la historia un tipo noble, escaso en número, y un tipo plebeyo, numeroso y gregario, que originó efectivos mecanismos de defensa con objeto de impedir, regular y debilitar las fuerzas ascendentes del hombre aristocrático. Desde este momento comenzó lo que en la narración nietzscheana se denomina la rebelión de los esclavos en la moral, esto es, la transvaloración de todos los valores, por los que el hombre bueno se vio impedido de desarrollar todo su potencial. ¿Pero cuál fue y es el mecanismo usado para corromper las fuerzas afirmativas del hombre noble, cuál el combustible que movió el mecanismo? El mecanismo es la culpa y el combustible la energía reactiva del resentimiento.

Así, pues, los administradores más eminentes de los instintos reactivos: los sacerdotes ascéticos, comenzaron por invertir los valores originales, generando culpa en el hombre aristocrático por medio de la aplicación de la camisa de fuerza moral, con el fin de impedir paulatina y definitivamente la expresión libre de sus fuerzas anímicas. Esta fuerza coactiva sobre el hombre aristocrático terminó por atrofiar sus instintos vitales, con lo que acaeció la inevitable decadencia del tipo general humano.

Adolfo Vásquez Rocca


De este modo se señaló que las verdades, verdades de la moral y de la ciencia no son sino “una hueste de metáforas en movimiento, de metonimias y antropomorfismos”. Las transvaloraciones de la moral son, analógicamente, las metonimias de la ciencia. En este sentido se sostiene la idea de Rorty según la cual no puede haber, no hay, diferencia entre los géneros discursivos, no hay jerarquía entre las diferentes disciplinas. La ciencia, dijo el profesor siguiendo la sospecha genealógica, es un arreglo del mundo en conformidad a particulares intereses morales y vitales. Es una ficción no consciente de ser tal, o bien una mentira de mala fe, que quiere seguir manteniendo los privilegios adquiridos. Pues, “tras el aparente discurrir neutro de nuestra mente lo que late es la voluntad de poder”. La ciencia es, entonces, una interpretación más, el resultado de una pugna de fuerzas que buscan instituir “su versión de los hechos” sobre otras versiones igualmente contingentes. ¿Pero de qué modo la ciencia se ha posicionado en un sitial de prestigio en la cultura occidental actual? A través de la ciencia aplicada y, principalmente, de la tecnología; por lo cual se denominó a los hombre contemporáneos con la expresión de Ortega “señoritos satisfechos”, señores (señoritos, señoritingos) que nacen en medio de una serie de comodidades que satisfacen sus necesidades elementales y complejas, simplificando así su existencia dedicada a una vida de mera comodidad y esparcimiento. Sin embargo, este tipo de señores no son otra cosa que una aristocracia decadente o una pseudoaristocracia de farándula.

Siguiendo esta lectura, se señaló que el método de las ciencias exactas se basa en una hipótesis, en algo que el científico espera que suceda, algo que cree y quiere que suceda. Por esto podemos comparar legítimamente la hipótesis con una esperanza, y a esta con la particular obcecación del investigador, obcecación que conduce, por su falta de miras, a la barbarie del especialismo. Por ello la honestidad de un científico se notará si aplica el método poppereano de falsación, vale decir, si intenta falsear su teoría, si se ocupa de refutar sus propios supuestos por todos los medios válidos, en vez de de aducir argumentos que prueben su tesis. Así, pues, si la tesis científica resiste las acometidas en contra, entonces es altamente probable que sea cierta, o más precisamente, no falsa.

Después de la crítica genealógica de la moral y la ciencia, a través de la analogía establecida entre ambas, se procedió a la lectura de la ponencia del Alumno Jonathan Belmar, que se tituló provisionalmente Hiedegger y Rorty, en la duda de titularlo también Rorty y Hiedegger. Ponencia en la que se ocupaba de interpretar el capítulo III de Contingencia, ironía y solidaridad, La contingencia de una comunidad liberal.

Una vez concluida la lectura de la ponencia, el profesor Adolfo Vásquez Rocca leyó al curso un texto correspondiente a sus investigaciones temáticas de la filosofía de Rorty. El texto se titulaba El yo contingente de Rorty, alusivo al capítulo II de Contingencia, ironía y solidaridad, La contingencia del yo. A continuación presentaré una breve síntesis del texto en cuestión.


Adolfo Vásquez Rocca

El propósito del artículo es la crítica a la noción de sujeto, dando cuanta tanto de lo que hay en la literatura hasta la fecha (Freud, Foucault, Barthes), como del aporte de Rorty a tal problemática, situada en el centro de las controversias y problematizaciones en filosofía.

En el pensamiento contemporáneo ha tenido lugar un acoso sistemático a la noción de sujeto. Se señaló que en el ámbito específico de la conlleva la muerte del autor, vale decir, el fin del autor en tanto principio creador y unificador de la obra de arte. La crítica a la noción de autor reformula las preguntas tradicionales del mismo como figura protagónica, por otras tales como: ¿De qué manera aparece el sujeto en el orden del discurso? ¿Qué posición ocupa? ¿Qué funciones exhibe? Así, bajo esta perspectiva el sujeto es concebido como una función compleja y variable, que difumina la linealidad causal autor-obra (un antes y un después), para situarlo en el entramado del texto, como un acto preformativo más y no como el tradicional regulador de la estética la muerte del sujeto ficción.

Se dijo también que la noción de autor, en tanto creador individual, podía ser situada en el tránsito de la modernidad a la posmodernidad, siendo sólo en el siglo XX cuando la noción se hace insostenible. Dice Foucault que el autor como regulador de la ficción caracteriza a la era burguesa del individualismo y la propiedad privada, consolidada en el siglo XIX y dominante en el siglo XX.

Un ejemplo notable de las relaciones problemáticas entre autor, texto y lector, así como de la crítica a la autoría, es la del poeta chileno Juan Luis Martínez, conocido por querer “emanar una identidad velada” y por la tacha de su nombre en su obra más reconocida La nueva novela. Martínez opera sobre la base de una autoría transindividual e hipertextual, así afirmaba: “El escritor se limita a imitar un gesto siempre anterior, nunca original; el único poder que tiene es el de mezclar las escrituras, contraponer unas con otras, de manera que nunca se pueda uno apoyar en una de ellas” De este modo no hay, no puede haber, una voluntad unificada detrás de los textos.
Se señaló que para Foucault no parece indispensable que la noción de autor permanezca constante en su forma. Él mismo manifestó en El orden del discurso su propósito de: “deslizarme subrepticiamente en el azar del despliegue del discurso…más que tomar la palabra ser envuelto por ella, percatarme de que en el momento de hablar una voz sin nombre me precedía desde hacía mucho” En este sentido se afirmó que los discursos pueden circular sin necesidad de referir a un autor, en un generalizado anonimato como de hecho está ocurriendo en la red. ¿Qué importa quién está hablando?

Foucault y Barthes proclamaron la muerte del autor –hoy susceptible de ser considerada como una transposición facilista– puesto que el sujeto de la escritura es un sujeto vacío. Para Barthes “la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen. La escritura es el lugar neutro…donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe”.

Ahora bien, con todo, se dijo que la muerte del autor responde al proyecto de desubjetivación, que desde Freud intenta eliminar la referencia a un sujeto originario sustentador del sentido del texto, pero no derriba al autor como filtro singular que constituye una obra, no obstante el autor no se reduce a moldear su experiencia personal en la obra, pues los textos ahora se caracterizan por la desterritorialización del yo y la territorialización del texto como tejido en perpetuo urdimiento.

Adolfo Vásquez Rocca

Sigmund Freud y el Psicoanálisis por Adolfo Vásquez Rocca

Así según Rorty es Freud quien aporto el mejor léxico de esta critica. Para Freud la conciencia es una contingencia; como tal tiene límites móviles, pues no está de una vez constituida como se creía en la concepción tradicional, según la cual la conciencia es aquel estado mental permanente en virtud del cual se garantiza la continuidad de la identidad personal. La subjetividad es, para Freud, un mecanismo de emergencia y represión alternativa de la libido dentro del cual la conciencia está en una posición ambigua entre el placer y la destrucción, (entre eros y thanatos) y la normatividad impuesta del super-yo.

Por último el profesor Vásquez Rocca señala que Rorty suscribe a estas ideas freudianas. Para él Freud es el pensador que desdivinizó el yo, al remontar la conciencia a las contingencias de la infancia, de modo que concibió “el azar como digno de determinar el destino”. Rorty señala que “Freud nos ayuda a considerar seriamente la posibilidad de que no haya una facultad central, un yo central, llamado razón, y por tanto a tomar en cuenta el perspectivismo y pragmatismo nietzscheano” Así Freud como nuestro “teólogo moral y principal hacedor de metáforas” nos aporta una nueva y útil redescripción del individuo y la sociedad, un conjunto de metáforas que Rorty cree que en muy poco tiempo estarán definitivamente literalizadas por su patente utilidad.


 Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Protocolo o resumen de clases - Pablo Gutiérrez E. sobre una clase del Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización: Antropología y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV, del Magíster en Etnopsicología, Escuela de Psicología PUCV, Profesor de Antropología y de Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la UNAB. Profesor asociado al Grupo Theoria, Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado. Director de la Revista Observaciones Filosóficas http://www.observacionesfilosoficas.net/. Secretario de Ejecutivo de PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de la PUCV http://www.philosophica.ucv.cl/editorial.htm, Editor Asociado de Psikeba —Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aires— http://www.psikeba.com.ar/, miembro del Consejo Editorial de Escaner Cultural —Revista de arte contemporáneo y nuevas tendencias— http://www.escaner.cl/ y Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo.

- NIETZSCHE, F., El Crepúsculo de los Ídolos, Alianza Editorial.

- NIETZSCHE, F., La genealogía de la moral, Alianza Editorial.

- NIETZSCHE, F. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral , Alianza Editorial.
-SLOTERDIJK Y NIETZSCHE; POSTHUMANISMO, ANTROPOTÉCNICAS Y COMPLEJIDAD EXTRAHUMANA

NIETZSCHE; LA GENEALOGÍA DE LA MORAL Y LOS MEJORADORES DE LA HUMANIDAD Por Adolfo Vásquez Rocca

ERNST JÜNGER: TEMPESTADES DE ACERO, DIARIOS DE GUERRA Y ESCRITURAS DE LA CATÁSTROFE



Pensamiento: Nietzsche; la ficción del sujeto y las seducciones de la gramática.

Adolfo Vásquez Rocca

RICHARD RORTY, NIETZSCHE Y FREUD; LA CONTINGENCIA DEL YO Y LA MUERTE DEL AUTOR
adolfovrocca@gmail.com

miércoles, 16 de enero de 2008

EL PRAGMATISMO DE RORTY; CONTROVERSIAS CON LA ÉTICA KANTIANA DR. ADOLFO Y LILIANA VÁSQUEZ ROCCA


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Introducción:
El presente trabajo busca confrontar los conceptos fundamentales de la ética kantiana –la naturaleza del imperativo categórico, del deber ser y suuniversalidad– con los planteamientos de Richard Rorty sobre el soporte de la ‘solidaridad’y la naturaleza del ‘progreso moral’.
En primer término es preciso entender que el sentido tradicional del interrogar ético indaga y busca explicar la cuestión fundamental de cómo obrar para salir airoso en la vida y articular la convivenciao –lo que es equivalente– cómo conducirse, cómo ser sensato en la vida. En consecuencia cómo actuar perseverantemente para vivir bien. Todo esto en el horizonte de valores compartidos en la praxis privada y pública, que tiene plena concordancia con las instituciones que norman de modo positivo los protocolos y códigos de nuestra conducta como seres humanos.
Las cuestiones recién planteadas reciben un exigente y minucioso examen en la Ética a Nicómaco, obra fundacional de la disciplina Ética, allí, se realiza una cuidada investigación precisamente porque, en el decir de Aristóteles1, la razón humana es incierta, porque los seres humanos convivimos en un mundo por desentrañar.
Los sistemas éticos posteriores a Aristóteles re-elaboran estos principios desdediversas perspectivas según las sensibilidades, épocas e influencias de los autores, tal es el caso de las corrientes helenísticas como el estoicismo y el epicureísmo. Todo en una línea de continuidad que ve con Kant su ruptura.Es a partir del formalismo de la ética kantiana que se plantea el rechazo a toda fundamentación de la ética que no esté basada en el imperativo moral mismo.
El Imperativo categórico, el concepto medular en la ética kantiana2, pretende ser un mandamiento autónomo y autosuficiente, capaz de gobernar el proceder humano en todas sus manifestaciones. El componente principal y concluyente que conforma al ser humano. Es la posesión de una determinada esencia que orienta al hombre a estar obligado (moralmente) con la universalidad. Un saber global que permite en la praxis que el ser humano actúe de manera prudente al modo aristotélico3.


I.- Más allá del universalismo ético kantiano.

En Kant la obligación es hacia todo ser humano, en tanto agente racional. Sea éste vecino, pariente o conciudadano. Postula la moral universalista como centro de la razón práctica que encarna la pregunta ¿Qué debo hacer?. Este cuestionamiento indaga por lo que hay que hacer (lo que debe ser) en un triple campo de acción: tanto en el mundo de lo práctico-técnico, que tiene que ver con la razón estratégica como en la búsqueda del bien para un buen vivir personal, que tendría que ver con la cuestión ética, como con esa búsqueda del quehacer común en el horizonte de los justo para todos, que tiene que ver con la cuestión de lo moral. El imperativo categórico supone la existencia de un punto de vista moral del sujeto transcendental donde el yo empírico queda subsumido en un nosotros universal.
El método de Kant no es un construccionismo racionalista, sino un procedimiento reconstructivo que busca explicitar y fundar los principios básicos de la moralidad que es interior a las experiencias de la vida buena, como las condiciones normativas que hacen posible la existencia de toda comunidad ‘ética’.
La Ética de Kant no pretende prescribir qué debemos hacer, sino cómo debemos obrar y tratar a los demás, cualquiera sean los fines que nosotros nos proponemos en nuestras acciones. En este sentido es una Ética formal, porque tiene en cuenta que hay una innumerable diversidad de fines valiosos que los hombres pueden proponerse en su vida, y Kant pretende mostrar que, si bien el contenido y los fines de las acciones humanas no son moralmente irrelevantes, lo que es formalmente decisivo para la calificación moral de las acciones y de las personas no es el contenido material de lo que hacen, no son sus actividades y formas de vida (profesiones, costumbres, valores culturales, etc.) ni el éxito de sus propósitos, sino "la buena voluntad", que no es por cierto la mera "buena intención". La bondad moral radica en la voluntad misma, que “es buena sólo por el querer, es buena en sí misma”4.pp

 





El principio moral debe interpretarse como un criterio universal para juzgar la moralidad intrínseca de las máximas que guían nuestras acciones, y manda directamente una forma de obrar, con independencia de los fines, es decir: ‘sin condicionar esta conducta al logro de ningún otro propósito. Y es precisamente por esta libertad incondicionada frente a todos los fines externos a la moralidad misma que esta ley tiene la forma de un imperativo categórico y no meramente hipotético.
Para Kant, no debemos sentirnos obligados hacia alguien porque es milanés o norteamericano, sino porque es un ser racional. “Según su concepción [la de Kant], sólo la razón puede imponer deberes morales de carácter universal e incondicional y concretamente en esta índole es nuestra obligación para la justicia. Está situada en otro nivel que aquella forma de relaciones afectivas de las que surge la lealtad”5. Es precisamente a esta actitud universalista a la que el giro rortyano se opone.
El cargo que Rorty hace al universalismo ético kantiano es que no permite la identificación, y por ende la discriminación,, pues la idea de ser solidarios con cualquiera (pues aquel cualquiera es un ser humano como cualquier otro) le suena vacía, en tanto que no permitiría, llegado el caso, ser más solidario con uno antes que con otro. En su libro Contingencia, ironía y solidaridad ha insistido en la necesidad de tomar a la moral como una cuestión de intersubjetividades que dialogan.
Rorty suele decir que ‘Ninguno de los filósofos que estudio en la universidad lo llevaron a modificar mis posiciones políticas o éticas’. Más allá del afán sedicioso de la frase, quiere decir que así como la filosofía no es tribunal de la racionalidad en su función cognoscitiva, tampoco puede tener la expectativa de dar con un fundamento racional universalmente válido para la ética. No cree —dice Rorty—, sin embargo, que tenga mucho sentido tratar de fundar la moralidad en alguna otra cosa. Los sentimientos de benevolencia, por ejemplo, no son una base para la moralidad en el mismo sentido en que se supone que son bases de la moral los argumentos que ofreció Kant
Por ello, si pensamos desde el pragmatismo la orientación de la pregunta habría que trasladarla desde el ¿Cuál es la naturaleza del ser humano? a ¿Qué podemos hacer como seres humanos?. Es preciso entenderlo en el sentido que estamos menos proclives a considerar la ontología o metafísica como una guía para el desarrollo de la vida, yplantear la necesidad de asumir antropológicamente el pensarnos como un ser extraordinariamente maleable, aduciendo que somos y nos damos nuestra propia forma y no somos un animal racional o cruel.
Sin duda Rortyllama a una mudanza éticamente filosófica, a cambiar la mirada del filósofo que debe avanzar desde las presuposiciones filosóficas y debe tender a la aplicabilidad en ‘contextos históricos particular’, sin universalidad.
Entendemos que Rorty quiere indicar que bajo el concepto kantiano de solidaridad, el canalla (o el torturador) será tan merecedor de solidaridad como la víctima del canalla (o del torturador), pues ambos son agentes racionales. En el modelo rortyano esta dificultad esta ausente: “Mi posición involucra que los sentimientos de solidaridad dependen necesariamente de las similitudes y las diferencias que nos causen la impresión de ser las más notorias, y tal condición de notorio es función de un léxico último históricamente contingente”6.
Ahora bien, sentada la base de la contraposición de Rorty frente a la ética kantiana, pensemos esta distinción desde la solidaridad humana. La idea tradicional de ‘solidaridad humana’ nos remite a sostener que “Hay dentro de cada uno de nosotros algo – nuestra humanidad esencial – que resuena ante la presencia de eso mismo en otros seres humanos”7. Esta concepción plantea que aquellos que carecían de este ‘determinado componente’ que es esencial para que un ser humano sea completo, no pueden actuar justamente.
Evidentemente Rorty no piensa a partir del concepto tradicional de solidaridad de ayuda humanitaria. Se trata de una perspectiva donde el ser humano ha de estar circunscrito al contexto histórico, emocional y territorial. “Nada que sea relevante para la decisión moral separa a los seres humanos de los animales excepto ciertos hechos del mundo históricamente contingentes, hechos culturales”8. Es decir, el hombre podría actuar solidariamente en la medida que tiene que ver con su emocionalidad, de tal manera que los actos que merecen ser llamados “humanos” o “inhumanos”, “justos” o “injustos” tienen la posibilidad inminente de modificarse dependiendo de las circunstancias.El hecho que un hombre no sea solidario con quienes sufren hambre en África tiene que ver más con su lejanía con esta realidad.
Frente a los intentos de fundamentación de la solidaridad y la ética en la acción pública Rorty defiende la pura contingencia en el marco de la tradición del pragmatismo americano. La obstinación en la idea de contingencia tiene que ver con la posibilidad de generar solidaridad de hacer brotar ese sentimiento que experimentamos los unos por los otros. Rorty propone demostrar que la noción de “uno de nosotros” tiene más fuerza y contraste a la expresión “uno de nosotros, los seres humanos”. El “nosotros” significa algo más restringido y local que la raza humana en general.





En este punto, Rorty nos presenta un dato relevante. Lo que inspira la solidaridad humana es el dolor y la humillación, tales son las similitudes que se deben buscar más allá de las diferencias. Nuevamente tenemos ocasión de advertir algún grado de incoherencia, pues podemos leer las pretensiones rortyanas como el afán de señalar que tenemos la obligación de ser solidarios con todos aquellos que sufren; nosotros los seres humanos dolientes tenemos la obligación de ser solidarios con todos los seres humanos dolientes. Es el sesgo antikantiano el que toma escena, pues el dolor y el sufrimiento son condiciones empíricas que quedan fuera del imperativo categórico puramente formal. Podemos preguntar a Rorty si tenemos la obligación de ser solidarios con aquellos que no sufren ni están humillados, aunque pudieran estarlo. Rorty nos diría que no, Kant nos diría que sí. En nuestro autor ironista parece existir la intención de agotar la moralidad en la conmiseración ante el dolor; advertir el dolor, la humillación e identificarse con ellos, son los móviles rortyanos para la moralidad. La ventaja kantiana es que no tenemos que esperar que la gente caiga en desgracia para sentir la obligación de ser solidarios con ellos.





Para Rorty la solidaridad no tes algo a descubrir sino a construir y esto mediante la reflexión, el diálogo y el incremento de la sensibilidad, es decir, más que por el conocimiento sobre el sufrimiento humano -del ser humano- por la imaginación en la cual se ve a los otros como compañeros en el sufrimiento, en tanto uno como yo está sufriendo.“La solidaridad esconcebida como la capacidad de percibir cada vez con mayor claridad que las diferencias tradicionales (de tribu, de religión, de raza, de costumbres, y de las demás de la misma especie) carecen de importancia cuando se las compara con las similitudes referentes al dolor y la humillación; se la concibe, pues, como la capacidad de considerar a personas muy diferentes de nosotros incluidas en la categoría de ‘nosotros’”9.
En consecuencia, existen tres aspectos fundamentales que sustentan la perspectiva de Rortyacerca de esta solidaridad libre de la concepción esencialista de la humanidad. Lo primero es que los sentimientos de solidaridad dependen de similitudes y diferencias que sean notorias.
En segundo término es que esa concepción no puede ser nunca incompatible con la posibilidad de ser ampliada o extendida a personas que antes pudieran haber sido consideradas como ‘ellos’, si es que estamos hablando de ese tipo de solidaridad libre de fundamentación.
Por último, el progreso moral significa una mayor solidaridad humana, esto será de esta manera cuando la capacidad de percibir todas las diferencias tradicionales como irrelevantes, cuando se les compare con las similitudes y diferencias en torno al dolor y la humillación; será allí donde se amplíe ese nosotros a personas muy diferentes a nosotros y para ello será necesario la descripción tanto de aquellos a quienes no se conoce.

II.- El progreso moral y la educación sentimental a partir de la Literatura

El giro de la Ética en Rorty es hacia la narrativa. “La literatura –señala Rorty– contribuye a la ampliación de la capacidad de imaginación moral, porque nos hace más sensibles en la medida en que profundiza nuestra comprensión de las diferencias entre las personas y la diversidad de sus necesidades [...] La esperanza va más bien en la dirección de que, en el futuro, los seres humanos disfruten de más dinero, más tiempo libre, más igualdad social, y que puedan desarrollar una mayor capacidad de imaginación, más empatía... la esperanza en que los seres humanos se vuelvan más decentes en la medida en que mejoran sus condiciones de vida.”10
Contra el racionalismo, Rorty ha buscado en la literatura las fuentes de la ética colectiva y de la moral individual. Construir un futuro mejor es el objetivo en la ética rortyana y sólo puede ser lograda a través de la disposición a ser apabullado por las experiencias de mañana; a permanecer abierto a la posibilidad de que el próximo libro que leamos o la próxima persona que encontremos cambien nuestra vida. Al pragmatismo no le interesa justificar tradiciones pasadas sino reemplazar un presente insatisfecho por un futuro mejor.
La literatura contribuye a la ampliación de la capacidad o desarrollo más bien dela imaginación moral. Además viene a profundizar la comprensión de las diferencias entre las personas y de sus necesidades. Las reflexiones filosóficas sobre cuestiones de moral no han contribuido mucho a la eliminación de la esclavitud; al contrario de algunas narraciones sobre la vida de los esclavos.
Así Rorty sostendrá que es en realidad la literatura, y no la filosofía la que puede promover un sentido genuino de la solidaridad humana, esto a partir de la lectura de novelistas como Orwell y Nabokov. Se persigue más bien la descripción ya no de formulaciones abstractas, sino de experiencias humanas concretas, las que al ser compartidas, generen la necesaria empatía desde la cual se geste la solidaridad rortyana.
Es el poder de la imaginación como la capacidad humana que nos permite crear nuevas perspectivas del mundo ha sido puesto en el eje del debate contemporáneo por el filósofo norteamericano Richard Rorty. “La imaginación es el bisturí de la evaluación cultural, el poder que opera constantemente –dadas la paz y la prosperidad- para hacer que el futuro humano sea más rico que el pasado humano”11.
En este sentido, el avance de la solidaridad humana y de la mejora del futuro tiene que ver con el Progreso moral,. Rorty sostiene que lo mejor es pensarlo (progreso moral) como un incremento de la sensibilidad, “un aumento de la capacidad para responder a las necesidades de una variedad más y más extensa de personas y de cosas. Los pragmatistas no consideran el progreso científico como la atenuación gradual del velo de la apariencia que oculta la naturaleza intrínseca de la realidad, sino como la aptitud creciente de responder a las inquietudes de grupos cada vez más extensos de personas, especialmente de personas que generan las observaciones más agudas y ejecutan los experimentos más refinados.”12
La filosofía tradicional presupone que el progreso moral cosiste en aumentar o incrementar el conocimiento moral que es independiente (separado) de nuestras prácticas, algo así como la voluntad de Dios o de la esencia de la naturaleza humana, una disminución de los prejuicios y de las supersticiones. El progreso moral tampoco se basa en la inteligencia, se puede ser inteligente pero no tener simpatía. Aquí se insiste en el contenido esencial del ser humano que lo obligación internamente a actual de modo prudente.
Desde el punto de vista pragmático el progreso moral consiste en un incremento de la sensibilidad. “El progreso moral tiene que ver con ampliar al máximo la simpatía. No se trata de alcanzar lo racional pasando por encima de lo sentimental. Tampoco es cuestión de recusar a tribunales locales, inferiores y corruptos para alcanzar la corte suprema que administra la ley moral ahistórica, no local, transcultural.”13
Los pragmatistas, dentro de los que se encuentra Rorty sostienen que el progreso moral está dado por la capacidad del ser humana por acelerar y concentrar nuestra habilidad para hacer que las cosas menudas específicas que nos dividen nos parezcan trascendentales, sino con otras cosas menudas. “Los pragmatistas pensamos que el progreso moral es como coser una manta elaborada y policroma, más que tener una visión más clara de algo verdadero y profundo.”14
Rorty piensa que para ese progreso moral es más útil pensar desde una moral etnocéntrica, pragmática y sentimental, que desde una moral universalista, abstracta y racionalista, como la de Kant. En definitiva, más educación sentimental y menos conocimiento Moral y de la naturaleza humana.




Lic. Liliana Vásquez Rocca
Licenciada en Comunicación Social, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Periodista. Magíster en Filosofía Instituto de Filosofía PUCV.
Doctora en Língüística Aplicada PUCV 


Notas
[1] ARISTÓTELES, Ética a Nicómaco,Alianza Editorial, Madrid.
[2] Kant, Immanuel Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Austral, Madrid, 1980.
[3] Aristóteles la designa como la prudencia (phrónesis), aquella virtud intelectual que ayuda al ejercicio y desarrollo de otras virtudes morales, como la templanza, el coraje, la justicia, etc. y además constituye la mejor vía para acceder, en el mundo sensible, a una existencia relativamente feliz.
[4] Kant, Immanuel Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Austral, Madrid, 1980.
[5] RORTY, Richard, Filosofía y futuro, Barcelona, Gedisa, 2002. p 82
[6] RORTY, Richard, Contingencia, ironía y Solidaridad, Editorial Paidós, Barcelona, 1996.
[7] RORTY, Richard, Contingencia, ironía y solidaridad, Paidós, Barcelona, 1996, p. 207.
[8] RORTY, Richard. Verdad y Progreso. Escritos filosóficos 3. Editorial Paidós. España, 2000 p.224
[9] RORTY, Richard, Contingencia, ironía y solidaridad, Paidós, Barcelona, 1992, p. 210.
[10] RORTY, R., Filosofía y futuro, Barcelona, Gedisa, 2002, pg.158-159
[11] Rorty, Richard. ¿Esperanza o Conocimiento? Una Introducción al Pragmatismo. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1997. p 100.
[12] Rorty, Richard. ¿Esperanza o Conocimiento? Una Introducción al Pragmatismo. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1997. p 91.
[13] Rorty, Richard. ¿Esperanza o Conocimiento? Una Introducción al Pragmatismo. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1997. p 93.
[14] Rorty, Richard. ¿Esperanza o Conocimiento? Una Introducción al Pragmatismo. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1997. p 99.
Bibliografía
  • KANT, Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Austral, Madrid, 1980.

  • RORTY, Richard, Contingencia, ironía y Solidaridad, Editorial Paidós, Barcelona, 1996.

  • RORTY, Richard, ¿Esperanza o Conocimiento? Una Introducción al Pragmatismo. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1997

  • RORTY, Richard. Verdad y Progreso. Escritos filosóficos 3. Editorial Paidós. España, 2000

  • RORTY, Richard, Filosofía y futuro, Barcelona, Gedisa, 2002.
  • RORTY, Richard (1996). Objetividad, relativismo y verdad, Barcelona, Paidós.

  • RORTY, Richard (1997). ¿Esperanza o conocimiento? Una introducción al pragmatismo, Buenos Aires, F.C.E.

  • RORTY, Richard (2001). «Filósofos, novelistas y comparaciones interculturales: Heidegger, Kundera y Dickens», en Deutsch, Eliot, ed., Cultura y modernidad: perspectivas filosóficas de Oriente y Occidente, Barcelona, Kairós.
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RORTY Ensayo 1






Liliana Vásquez Rocca


* Licenciada en Comunicación Social, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Periodista. Cursa Postgrado en Filosofía Instituto de Filosofía PUCV.

Artículos y (URLs) en Revistas Especializadas sobre Richard Rorty, el Pragmatismo y el Neo-Pragmatismo. Fuente: Biblioteca Cervantes
Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, En A Parte Rei 39, mayo de 2005, Revista de la Sociedad de Estudios Filosóficos de Madrid.
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/vasquez39.pdf
Artículo reproducido en versión ampliada y autorizada en:

- Revista Telemática de Filosofía del Derecho, nº 8, 2004/2005, pp. 337 – 346.
Universidad Carlos III de Madrid (España, UE)
Revista POLIS de la Universidad Bolivariana, Número 011, Vol. (4),año 2005 / ISSN: 0717-6554
NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas ISSN 1578-6730 - Universidad Complutense de Madrid. <http://www.ucm.es/info/nomadas/12/avrocca3.html >
Espacios Públicos, Universidad Autónoma del Estado de México
ISSN (Versión impresa): 1665-8140
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/676/67681614.pdf
Pragmatismo y política en Rorty; la construcción del espacio público.
http://www.ub.es/astrolabio/Articulos2/Victor.vasquez.rocca.pdf
Dr. Adolfo Vásquez Rocca, En ASTROLABIO Revista internacional de filosofía, Nº 2 – Editada por la Universitat de Barcelona. 2006
http://www.ub.es/astrolabio/Articulos2/Victor.vasquez.rocca.pdf
Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario
http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei/vasquez42.pdf
Dr. Adolfo Vásquez Rocca en A Parte Rei En
A Parte Rei 42, 2006, Revista de la Sociedad de Estudios Filosóficos de Madrid.
Rorty; La realidad como narrativa exitosa y la filosofía como género literario
http://www.limite.uta.cl/sumarios/indices/archivos/n13/1.pdf
Dr. Adolfo Vásquez Rocca en la revista
Límite, Departamento de Filosofía y Psicología, Universidad de Tarapacá.
Entre liberalismo y filosofía. Entrevista a Richard Rorty.
http://www.ub.es/astrolabio/Art%EDculos/Entrevista_RichardRorty.pdf
“Entrevista en la UNIVERSIDAD DE STANFORD, realizada por Adolfo Vásquez Rocca. En
Astrolabio: Revista internacional de filosofía, Editada por la Universitat de Barcelona.
En Revista Observaciones Filosóficas
Director: Adolfo Vásquez Rocca | Revista Observaciones Filosóficas © 2005 - 2007 ISSN 0718-3712
http://www.observacionesfilosoficas.net/tensionesentre.html
Artículo del profesor Salvador Lanas en
Revista Observaciones Filosóficas, Nº 3, 2006.
Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/vasquez42.pdf
Artículo del Dr. Adolfo Vásquez Rocca en PHILOSOPHICA, Nº 29, 2006, Revista del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, pp. 323 – 334
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Fallecimiento de RICHARD RORTY
Richard Rorty (Octubre 4, 1931 - Junio 8, 2007)

RICHARD RORTY
Anexo

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Stanford University

Richard Rorty, Professor Emeritus of Comparative Literature and Philosophy at Stanford University, passed away on Friday, June 8, 2007, at home in Palo Alto.
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Bibliography of Richard Rorty’s Writings
Compiled by Gideon Lewis-Kraus
Books
Book entries are followed by the publication information for foreign translations.
“Whitehead’s Use of the Concept of Potentiality.” Master’s thesis, University of Chicago, 1952.
“The Concept of Potentiality.” Ph.D. Dissertation, Yale University, 1956.
[Ed.] The Linguistic Turn: Recent Essays in Philosophical Method. Chicago: University of Chicago Press, 1967. 2nd enlarged ed., 1992.
—Spanish translation: El giro linguístico. Dificultades metafilosóficas de la filosofía linguística. Trans. Gabriel Bello. Barcelona: Paidós, UAB, Instituto de Ciencias de la Educación, 1990.
[Ed., with Edward Lee and Alexander Mourelatos.] Exegesis and Argument: Essays in Greek Philosophy Presented to Gregory Vlastos. Amsterdam: Van Gorcum, 1973.
Philosophy and the Mirror of Nature. Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1979.
—German translation: Der Spiegel der Natur: Eine Kritik der Philosophie. Trans. Michael Gebauer. Frankfurt am Main: Suhrkamp, 1981.
—Italian translation: La filosofia e lo specchio della natura. Trans. Gianni Millone and Roberto Sallizone. Milan: Bompiani, 1986. (2nd ed, 2004)
—Portuguese translation [Portugal]: A filosofia e o espelho da natureza. Trans. Jorge Pires. Lisbon: Publiçaoes Dom Quixote, 1988.
—Chinese translation: Che hsüeh ho tzu jan chih ching. Trans. Youzhen Li. Taipei Shih: Chiu ta wen hua ku fen yu hsien kung ssu: kuei kuan t’u shu yu hsien kung ssu, 1990.
—French translation: L’Homme spéculaire. Trans. Thierry Marchaisse. Paris: Seuil, 1990.
—Serbo-Croatian translation: Filozofija i ogledalo prirode. Trans. Zoran Mutic, Amela Simic, and Nebojsa Kujundzic. Sarajevo: Veselin Maslesa, 1990.
—Japanese translation: Tetsugaku to shizen no kagami. Trans. Keiichi Noe. Tokyo: Sangyo Tosho, 1993.
—Polish translation: Filozofia a zwierciadlo natury. Trans. Michal Szczubialka. Warsaw: Fundacja Aletheia–Wydawnictwo Spacja, 1994.
—Portuguese translation [Brazil]: A filosofia e o espehlo da natureza. Trans. Antônio Trânsito. Rio de Janeiro: Relumé-Dumara, 1994.
—Spanish translation: La filosofía y el espejo de la naturaleza. Trans. Jesús Fernández Zulaica. Madrid: Cátedra, 1995.
—Russian translation: Filosofiia i zerkalo prirody. Trans. V. V. Tselicheva. Novosibirsk: Izd-vo Novosibirskogo Universiteta, 1997.
—Bulgarian translation: Filosofiiata i ogledaloto na prirodata. Trans. Nevena Tosheva. Sofia: Nauka i iskustvo, 1998.
—Korean translation: Chorhak kurigo chayon ui koul. Trans. Chi-su Pak. Seoul: Kkach’i, 1998.
—Slovak translation: Filozofia a zrkadlo prírody. Trans. Egon Gál. Bratislava: Kalligram, 2000.
—Greek translation: H Philosophia kai o kathreftis tis physis. Trans. P. Bourlakis, F. Fourtouis. Athens: Kritiki Publishing Company, 2001.
—Chinese translation (simplified characters): Che hsüeh ho tzu jan chih ching. Trans. Li Yu-cheng. Beijing: Commercial Press, 2003.
—Turkish translation: Felsefe ve Doganin Aynasi. Trans. Funda Günsoy Kaya. Istanbul: Paradigma Yayinlari, 2006.
—Arabic translation: Arabic Organization for Translation. forthcoming.
Consequences of Pragmatism: Essays, 1972–1980. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1982. [Contains the following essays, flagged below with (CP): 1982e, 1972d, 1976b, 1976d, 1976a, 1977d, 1978a, 1981d, 1981a, 1980a, 1981c, 1981b, 1982a.]
—Japanese translation: Tetsugaku no datsukochiku: puragumatizum no kiketsu. Trans. Shugeru Cho, Hideo Hama, Tetsuhiro Kato, Hisashi Muroi, and Hiroshi Yoshioka. Tokyo: Ochanomizu Shobo, 1985.
—Italian translation: Conseguenze del pragmatismo. Trans. Fabrizio Elefante. Milan: Feltrinelli, 1986.
—Serbo-Croatian translation: Konsekvence pragmatizma. Trans. Dusan Kuzmanovic. Belgrade: Nolit, 1992.
—French translation: Conséquences du pragmatisme. Trans. Jean-Pierre Cometti. Paris: Seuil, 1993.
—Korean translation: Siryongjuui ui kyolgwa. Trans. Tong-Sik Kim. Seoul: Minumsa, 1996.
—Spanish translation: Consecuencias del pragmatismo. Trans. José Miquel Esteban Cloquell. Madrid: Tecnos, 1996.
—Polish translation: Konsekwencje pragmatyzmu. Trans. Czeslaw Karkowski. Warsaw: Wydawn, IFIS PAN, 1998.
Book Reviews by Richard Rorty
1959
Review of Experience and the Analytic: A Reconsideration of Empiricism, by Alan Pasch. International Journal Of Ethics 70 (October 1959): 75–77.
1960
Review of Modern Science and Human Freedom, by David L. Miller. International Journal of Ethics 70 (April 1960): 248–49.
Reviews of Aristotle, by John Hermann Randall, Jr., and Some Assumptions of Aristotle, by George Boas. Ethics 71:1 (October 1960): 54–55.
Review of John Dewey: His Thought and Influence, ed. John Blewett. Teacher’s College Record 62 (October 1960): 88–89.
1961
Review of Introduction to the Philosophy of History, by Raymond Aron. The New Leader (December 25, 1961), 18–19.
1962
Review of American Pragmatism: Peirce, James, and Dewey, by Edward C. Moore. Ethics 72:2 (January 1962), 146–47.
Review of The Value Judgment, by W. D. Lamont. Journal for the Scientific Study of Religion 2:1 (October 1962): 139–40.
1963
Review of Understanding Whitehead, by Victor Lowe. Journal of Philosophy 60:9 (1963): 246–51.
Review of Utopian Essays and Practical Proposals, by Paul Goodman. Teacher’s College Record 64 (May 1963): 743–44.
Review of Reason and Analysis, by Brand Blanshard. Journal of Philosophy 60:19 (September 12, 1963): 551–57.
1964
Review of Chauncy Wright and the Foundations of Pragmatism, by Edward H. Madden. Philosophical Review 73:2 (April 1964): 287–89.
Review of Clarity Is Not Enough: Essays in Criticism of Linguistic Philosophy, by H. D. Lewis. International Philosophical Quarterly 4:4 (December 1964): 623–24.
1966
Review of Charles Peirce and Scholastic Realism: A Study of Peirce’s Relation to John Duns Scotus, by John F. Boler. Philosophical Review 75:1 (January 1966): 116–19.
1967
Review of Metaphysics, Reference, and Language, by James W. Cornman. Journal of Philosophy 64:22 (November 23, 1967): 770–74.
1970
Review of Science and Metaphysics: Variations on Kantian Themes, by Wilfrid Sellars. Philosophy 45 (March 1970): 66–70.
1971
Review of The Origins of Pragmatism: Studies in the Philosophy of Charles Sanders Peirce and William James, by A. J. Ayer. Philosophical Review 80:1 (January 1971): 96–100.
1972
Review of Nihilism, by Stanley Rosen. Philosophy Forum 11 (1972): 102–8.
1976
“Realism and Necessity.” Review of Nature and Necessity, by Milton Fisk. Noûs 10:3 (September 1976): 345–54.
Review of On Human Conduct, by Michael Oakeshott, and Knowledge and Politics, by Roberto Mangabiera Unger. Social Theory and Practice 4:1 (Fall 1976): 107–16.
1979
“On Worldmaking.” Review of Ways of Worldmaking, by Nelson Goodman. Yale Review 69:2 (December 1979): 276–79.
1980
“Kripke vs. Kant.” Review of Naming and Necessity, by Saul Kripke. London Review of Books (September 4, 1980), 4–5.
1981
“Beyond Nietzsche and Marx.” Review of Power/Knowledge, by Michel Foucault, Michel Foucault: The Will to Truth, by Alan Sheridan, and Herculine Barbin, by Oscar Panizza. London Review of Books (February 19, 1981), 5–6.
“Being Business.” Review of A Heidegger Critique, by Roger Waterhouse. Times Literary Supplement (July 3, 1981), 760.
Review of American Sociology and Pragmatism, by J. D. Lewis and R. L. Smith, and The Calling of Sociology and Other Essays, by Edward Shils. Review of Metaphysics 35:1 (1981): 167–68.
1982
“Persuasive Philosophy.” Review of Philosophical Explanations, by Robert Nozick. London Review of Books (May 20, 1982), 10–11.
“Brute and Raw Experience.” Review of Philosophy in the Twentieth Century, by A. J. Ayer. New Republic (December 6, 1982), 33–36.
1983
“The Pragmatist.” Review of A Stroll with William James, by Jacques Barzun. New Republic (May 9, 1983), 32–34.
“Against Belatedness.” Review of The Legitimacy of the Modern Age, by Hans Blumenberg. London Review of Books (June 16, 1983), 3–5.
“Unsoundness in Perspective.” Review of Nietzsche, by Richard Schacht, and Nietzsche and Philosophy, by Gilles Deleuze. Times Literary Supplement (June 17, 1983), 619–20.
Review of Reason, Truth, and History, by Hilary Putnam. Critique 39:439 (1983): 923–40.
1984
“Signposts Along the Way That Reason Went.” Review of Margins of Philosophy, by Jacques Derrida. London Review of Books (February 16, 1984), 5–6.
“What’s It All About?” Review of Intentionality, by John Searle. London Review of Books (May 17, 1984), 3–4.
“Life at the End of Inquiry.” Review of Realism and Reason: Philosophical Papers III, by Hilary Putnam. London Review of Books (August 2, 1984), 6–7.
Review of The Post-Modern Condition, by Jean-François Lyotard. Critique 40:442 (1984): 181–97.
1985
“Feeling His Way.” Review of The War Diaries of Jean-Paul Sartre: November 1939–March 1940. New Republic (April 15, 1985), 32–34.
Review of Traditional and Analytical Philosophy: Lectures on the Philosophy of Language, by Ernst Tugendhat. Journal of Philosophy 82:12 (December 1985): 720–29.
“Absolutely Non-Absolute.” Review of Philosophical Papers, vols. 1–2, by Charles Taylor. Times Literary Supplement (December 6, 1985), 1379–80.
1986
“Sex and the Single Thinker.” Review of Sexual Desire: A Moral Philosophy of the Erotic, by Roger Scruton. New Republic (June 2, 1986), 34–37.
1987
“Posties.” Review of Der Philosophische Diskurs der Moderne, by Jürgen Habermas. London Review of Books (September 3, 1987), 11–12. [French translation: Sud 18:78–79 (1988): 173–85.]
1988
“Taking Philosophy Seriously.” Review of Heidegger et le Nazisme, by Victor Farias. New Republic (April 11, 1988), 31–34.
—Italian translation: “Prendere dul serio la filosofia.” Aut Aut 226–27 (July–October 1988): 133–40.
Review of Derrida, by Christoper Norris. The New Leader (October 3–17, 1988), 20–21.
Review of The Limits of Analysis, by Stanley Rosen. Independent Journal of Philosophy 5–6 (1988): 153–54.
1989
Review of Connections to the World: The Basic Concepts of Philosophy, by Arthur C. Danto. New York Newsday (March 19, l989), 21.
Review of In Quest of the Ordinary: Lines of Skepticism and Romanticism, by Stanley Cavell. New Republic (June 19, 1989), 38–41.
Review of Interpreting Across Boundaries, ed. Eliot Deutsch and G. Larson. Philosophy East and West 39:3 (July l989): 332–37.
1991
Review of John Dewey and American Democracy, by Robert Westbrook. The New Leader (May 20, 1991), 13.
“The Guru of Prague.” Review of Platon et l’Europe et Essais hérétiques, by Jan Patocka, and Jan Patocka: Philosophy and Selected Writings, ed. Ezrahim Kohak. New Republic (July 1, 1991), 35–40.
“Just One More Species Doing Its Best.” Review of The Later Works, 1925–1953, vol. 17, by John Dewey; Dewey, by J. E. Tiles; John Dewey and American Democracy, by Robert Westbrook; and Beloved Community: The Cultural Criticism of Randolph Bourne, Van Wyck Brooks, Waldo Frank, and Lewis Mumford, by Casey Blake. London Review of Books (July 25, 1991), 3–7.
—German translation: in Merkur 46:1 (January 1992): 1–16.
“Blunder Around for a While.” Review of Consciousness Explained, by Daniel Dennett. London Review of Books (November 21, 1991), 3–6.
“The Philosopher and the Prophet.” Review of The American Evasion of Philosophy, by Cornel West. Transition 52 (1991): 70–78.
1992
“We Anti-Representationalists.” Review of Ideology: An Introduction, by Terry Eagleton. Radical Philosophy 60 (Spring 1992): 40–42.
“The Feminist Saving Remnant.” Review of The Rise and Fall of the American Left, by John Patrick Diggins. The New Leader (June l–15, 1992), 9–10.
1993
“Paroxysms and Politics.” Review of The Passion of Michel Foucault, by James Miller. Salmagundi 97 (Winter l993): 61–68.
—Reprinted in The New Salmagundi Reader, eds. Robert Boyers and Peggy Boyers, 513-20. Syracuse, N.Y.: Syracuse University Press, 1996.
Review of The Ethics of Authenticity, by Charles Taylor. London Review of Books (April 8, 1993), 3.
Review of Ideals and Illusions: On Reconstruction and Deconstruction in Contemporary Critical Theory, by Thomas McCarthy. Journal of Philosophy 90:7 (July 1993): 370–73.
1994
Review of Willful Liberalism: Voluntarism and Individuality in Political Theory and Practice, by Richard Flathman. Political Theory 22:1 (February 1994): 190–94.
“Why Can’t a Man Be More Like a Woman, and Other Problems in Moral Philosophy.” Review of Moral Prejudices: Essays in Ethics, by Annette Baier. London Review of Books (February 24, 1994), 3–6.
“A Leg-Up for Oliver North.” Review of Dictatorship of Virtue: Multiculturalism and the Battle for America’s Future, by Richard Bernstein. London Review of Books (October 20, 1994), 13–14.
—A revised version, entitled “Demonizing the Academy,” appeared in Harper’s (January 1995), 13–17.
—Another version, entitled “The Demonization of Multiculturalism,” appeared in the Journal of Blacks in Higher Education 7 (Spring 1995): 74–75.
Review of The Grandeur and Twilight of Radical Universalism, by Ferenc Feher and Agnes Heller. Thesis Eleven 37 (1994): 119–26.
1995
“Two Cheers for Elitism.” Review of The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy, by Christopher Lasch. New Yorker (January 30, 1995), 86–89.
“Untruth and Consequences.” Review of Killing Time, by Paul Feyerabend. New Republic (July 31, 1995), 32–36.
“Cranes and Skyhooks.” Review of Darwin’s Dangerous Idea: Evolution and the Meanings of Life, by Daniel Dennett. Lingua Franca (August 1995): 62–66.
“Color-Blind in the Marketplace.” Review of The End of Racism: Principles for a Multicultural Society, by Dinesh d’Souza. New York Times Book Review (September 24, 1995), 9.
“Consolation Prize.” Review of The Unconsoled, by Kazuo Ishiguro. Village Voice Literary Supplement (October 1995), 13.
1996
“The Sins of the Overclass.” Review of The Next American Nation, by Michael Lind. Dissent 43:2 (Spring 1996): 109–12.
Review of Critical Theory, ed. David Hoy and Thomas McCarthy. Ethics 106:3 (April 1996): 657–59.
“Something to Steer By.” Review of John Dewey and the High Tide of Americal Liberalism, by Alan Ryan. London Review of Books (June 20, 1996), 7–8.
Review of Aramis; or, The Love of Technology, by Bruno Latour. Village Voice Literary Supplement (September 1996), 10.
“Sigmund on the Couch.” Review of Wittgenstein Reads Freud, by Jacques Bouveresse. New York Times Book Review (September 22, 1996), 42.
Review of Pragmatism: An Open Question, by Hilary Putnam. Philosophical Review 105:4 (October 1996): 560–61.
“Knowledge and Acquaintance.” Review of Bertrand Russell: The Spirit of Solitude, 1872–1921, by Ray Monk. New Republic (December 2, 1996), 46–52.
1997
Review of When Work Disappears: The World of the New Urban Poor, by W. J. Wilson. Dissent 44:3 (Summer 1997): 111–13.
1998
“Marxists, Straussians, Pragmatists.” Review of Left Out: Pragmatism, Exceptionalism, and the Poverty of American Marxism, 1980–1922, by Brian Lloyd; Young Sidney Hook: Pragmatist and Marxist, by Christopher Phelps; and Reconstructing America: The Symbol of America in Modern Thought, by James Caesar. Raritan (Fall 1998): 128–36.
Review of Martin Heidegger: Between Good and Evil, by Rudiger Safranski. New York Times Book Review (May 3, 1998), 12–13.
1999
“Phony Science Wars.” Review of The Social Construction of What? by Ian Hacking. Atlantic Monthly (November 1999), 120.
“I Hear America Sighing.” Review of The Real American Dream, by Andrew Delbanco. New York Times Book Review (November 7, 1999), 16.
“Aristotle Had It Right.” Review of The Trouble with Principle, by Stanley Fish. The New Leader (December 13–27, 1999), 5–6.
2000
“Structures of Deceit.” Review of Papal Sin: Structures of Deceit, by Garry Wills. New York Times Book Review (June 11, 2000), 10.
Review of Happiness, Death, and the Remainder of Life, by Jonathan Lear. New York Times Book Review (October 22, 2000), 14.
2001
Review of Idealism as Modernism: Hegelian Variations, by Robert Pippin. Ethics 111:2 (January 2001): 438.
“Studied Ambiguity.” Review of Shaping Science with Rhetoric, by Leah Ceccarelli. Science (September 28, 2001), 2399–2400.
2002
“When Philosophy Is Irrelevant.” Review of Our Posthuman Future, by Francis Fukuyama. The New Leader (May–June 2002), 19.
“To the Sunlit Uplands.” Review of Truth and Truthfulness, by Bernard Williams. London Review of Books (October 31, 2002), 13-15.
2003
Online review of Pascal Engel’s Truth, Notre Dame Philosophical Reviews, March 13, 2003.
“More than compromise.” Review of Law, Pragmatism and Democracy by Richard A. Posner. Dissent (Fall 2003), 99-101.
Online review of Jürgen Habermas’s Truth and Justification, Notre Dame Philosophical Reviews, December 9, 2003.
2005
“After Kripke.” Review of Scott Soames’ Analytic philosophy in the twentieth century. London Review of Books (January 20, 2005).
Online review of Donald Davidson’s Problems of Rationality, Notre Dame Philosophical Reviews, February 1, 2005.
Review of True to Life: Why Truth Matters by Michael Lynch. Philosophy and Phenomenological Research, vol. LXXI, no. 1 (July 2005), pp. 231-239.
“A queasy agnosticism.” Review of Ian McEwan’s Saturday, Dissent (Fall 2005), pp. 91-94.
Online review of Robert Pippin’s The Persistence of Subjectivity, Notre Dame Philosophical Reviews, October 1, 2005.
“Visions of a new utopia.” Review of Cosmopolitanism: ethics in a world of strangers by Anthony Appiah, The New Leader, November-December 2005, pp. 22-23.
2006
“Structures of Deceit.” Review of Moral Minds, by Marc Hauser. New York Times Book Review (August 25, 2006), 10.
This is a mostly complete but unpolished list of RR’s publications since 2003. Please refer to the other bibliography for a list complete and polished through the end of 2002.
Mostly Complete Bibliography of Rorty’s Works 2003-2006
If you would like to contribute to the completion of this list – or have additional information regarding new translations into any language – please feel free to email Gideon Lewis-Kraus at glk (at) stanfordalumni (dot) org. Thanks very much.
2003
“Worlds or words apart: the consequences of pragmatism for literary studies” (interview with E. Rapp), Philosophy and Literature, vol. 26, no. 2 (October 2002), pp. 369-396.
“Alcuni usi americani di Hegel” in Hegel Contemporaneo: La ricezeione Americana di Hegel a confronto con la tradizione europea, ed. Luigi Ruggiu and Italo Testa (Naples: Guerini, 2003), pp. 179-217
“Demuetigung oder Solidaritaet?”, Suedeutsche Zeitung, May 31, 2003. [The English original of this piece appeared as “Humiliation or Solidarity?” in Dissent, Fall 2003, pp. 23-26.]
“Analytic and conversational philosophy” in A house divided: comparing analytic and continental philosophy, ed. C. G. Prado (Humanity Books, 2003), pp. 17-31
“Out of the Matrix” [on Donald Davidson] Boston Globe “Ideas” section, October 5, 2003
“Das Empire der Ungewissheit” in Empire America: Perspectiven einer neuen Weltordnung, hrsg. Ulrich Speck u. Natan Sznaider (Muenchen, Deutsches Verlag-Anstalt, 2003), pp. 240-255.
“Forward” to Knowledge and Civilization, by Barry Allen (Westview Press, 2003), pp. vii-x.
“Was sollen sie denn tun?: Kooperation oder Sabotage? Amerikas widerspruchlich Signale bringen die Iraker in ein Dilemma”, Frankfurter Rundschau, November 18, 2003, p. 19.
“Anti-clericalism and atheism” in Religion after metaphysics, ed. Mark Wrathall (Cambridge University Press, 2003), pp. 37-46. [Reprinted in Richard Rorty and Gianni Vattimo, The future of religion (Columbia University Press, 2005).
“Der Roman Als Mittel Zur Erloesung Aus Der Selbstbezogenheit.” Trans. Andrew James Johnston, in Dimensionen Aesthetischer Erfahrung. Hrsg. Joachim Kuepper und Christoph Menke. Frankfurt am Main: Suhrkamp, 2003. pp. 49-66.
“More than compromise” [a review of Law, Pragmatism and Democracy by Richard A. Posner] Dissent, Fall 2003, pp. 99-101.
“A conversation with Richard Rorty” [interview with C. G. Prado] Symposium: Journal of the Canadian Society for Hermeneutics and Postmodern Thought, Vol. 7, no. 2, Fall 2003, pp. 227-231.
2004
“Some inconsistencies in James’ Varieties”, in William James and a science of religions, ed. Wayne Proudfoot (Columbia UP, 2004), pp. 86-97.
“Trapped between Kant and Dewey; the current situation of moral philosophy”, in New essays on the history of autonomy: a collection honoring J. B. Schneewind, ed. Natlies Brender and Larry Krasnoff (Cambridge UP, 2004), pp. 195-214 [previously published in German]
“A pragmatist view of contemporary analytic philosophy” in The pragmatic turn in philosophy: contemporary engagements between analytic and continental thought, ed. William Egginton and Mike Sandbothe (State University of New York Press, 2004), pp. 131-144.
“The brain as hardware, culture as software”, Inquiry, vol. 47, no. 3 (June 2004), pp. 219-235.
“Afterword” in Sidney Hook Reconsidered, ed. Matthew J. Cotter (Prometheus Books, 2004), pp. 281-286.
“Forward” to Nihilism and Emancipation, by Gianni Vattimo (Columbia UP, 2004), pp. ix-xx.
“Philosophy as a transitional genre” in Pragmatism, Critique, Judgment: Essays for Richard J. Bernstein, ed. Seyla Benhabib and Nancy Fraser (MIT Press, 2004), pp. 3-28.
Two brief memorial tributes to Jacques Derrida—one in Die Zeit (Feuilleton) for October 14, 2004, and another in Times Higher Education Supplement for November 12, 2004).
“Philosophy-envy”, Daedelus, Fall 2004, pp. 18-24
A brief contribution to a symposium on the outcome of the 2004 presidential election, The Nation (December 20, 2004), p. 17.
2005
“After Kripke” [a review of Scott Soames’ Analytic philosophy in the twentieth century], London Review of Books, January 20, 2005, pp.
Online review of Donald Davidson’s Problems of rationality, Notre Dame Philosophical Reviews, February 1, 2005
“Comments and Responses” in Richard Rorty: his philosophy under discussion (Muenstersche Vorlesungen zur Philosophie), hrsg. Andreas Vieth (Frankfurt, Ontos Verlag, 2005), pp. 131-147
“Romantics, Sophists, and Systematic Philosophers” in Metaphilosophy and Chinese Thought: Interpreting David Hall, ed. Ewing Chinn and Henry Rosemont, Jr., New York: Global Scholarly Publications, 2005), pp. 3-19
Online review of Robert Pippin’s The Persistence of Subjectivity, Notre Dame Philosophical Reviews, October 1, 2005
“A queasy agnosticism” [a review of Ian McEwan’s Saturday], Dissent (Fall 2005), pp. 91-94
“Visions of a new utopia” [a review of Cosmopolitanism: ethics in a world of strangers, by Anthony Appiah], The New Leader, November-December 2005, pp. 22-23
2006
“Looking back at ‘literary theory’” in COMPARATIVE LITERATURE IN AN AGE OF GLOBALIZATION, ed. Haun Saussy (Baltimore: Johns Hopkins UP, 2006), pp. 63-67
Curriculum Vitae RICHARD RORTY
Richard Rorty
Born New York City, October 4, 1931
Home Address: 82 Peter Coutts Circle, Stanford CA 94305
B.A., University of Chicago, 1949
M.A., University of Chicago, 1952
Ph.D, Yale University, 1956
D.H.L., Northwestern University, 1992
D.H.L., Florida International University, 1994
Doctor honoris causa, Universite de Paris 8 (Vincennes-St. Denis), 1997
D.H.L., New School University, 1999
Doctor honoris causa, Johannes Pannonius University (Pecs, Hungary), 2000
Doctor honoris causa, Babes-Bolyai University (Cluj, Romania), 2001
Doctor honoris causa, Vrije Universiteit Brussel (Belgium), 2001
D.H.L., Hofstra University, 2002
Instructor, Yale University, 1956-7
Army of the United States, 1957-8
Instructor and Assistant Professor, Wellesley College, 1958-61
Assistant, Associate and Full Professor of Philosophy, Princeton University, 1961-82 (Stuart Professor of Philosophy, 1981-2)
University Professor of the Humanities, University of Virginia,
1982-1998 (became Professor Emeritus 1998)
Professor of Comparative Literature, Stanford University (1998-2005; now Professor Emeritus)
Visiting Faculty Appointments: UC-Santa Barbara, University of Pittsburgh, Catholic University of America, Frankfurt University, Heidelberg University, University of Torino, University of Girona, University of Amsterdam
Visiting Fellowships: Humanities Research Centre, Australian National University (1982, 1999); Center for Advanced Study in the Behavioral Sciences (1982-3); Wissenschaftskolleg zu Berlin (1986-7); Stanford Humanities Center (1996-7)
Grants and Fellowships: ACLS (1968-9); Guggenheim (1973-4); MacArthur (1981-6); NEH (l990-91)
Member: American Philosophical Association (President of Eastern Division, 1979); American Academy of Arts and Sciences; American Philosophical Society
Lectureships: Howison (Berkeley, 1983); Northcliffe (University College, London, l986); Clark (Trinity College, Cambridge, l987); Romanell (Phi Beta Kappa, 1989); Tanner (Michigan, 1990); Oxford Amnesty Lecture, 1993; Massey (Harvard, 1997); Donellan (Trinity College, Dublin, 1998); Smythies (Balliol College, Oxford, 2003)
Richard Rorty - Revista Observaciones Filosóficas
Books Richard Rorty:
(ed.) The Linguistic Turn. Chicago: U of Chicago P, 1967; (second, enlarged, edition, l992)
(co-ed. with Edward Lee and Alexander Mourelatos) Exegesis and Argument: Essays in Greek Philosophy presented to Gregory Vlastos. Amsterdam: Van Gorcum, 1973.
Philosophy and the Mirror of Nature. Princeton: Princeton UP, 1979. [trans: Chinese, German, Italian, Spanish, Portuguese, French, Serbo-Croat, Japanese, Polish, Russian, Korean, Slovak, Bulgarian, Greek, Turkish, Hebrew, Arabic]
Consequences of Pragmatism. Minneapolis: U of Minnesota P, 1982. [trans: Italian, Japanese, Serbo-Croat, French, Spanish, Korean]
(co-ed. with J. B. Schneewind and Quentin Skinner) Philosophy in History. Cambridge: Cambridge UP, 1985 [partial trans.: Spanish]
Contingency, Irony, and Solidarity. Cambridge: Cambridge UP, 1988. [trans. German, Italian, Spanish, Dutch, Danish, French, Portuguese, Hungarian, Serbo-Croat, Turkish, Korean, Polish, Russian, Bulgarian, Chinese, Swedish, Romanian, Japanese, Latvian, Czech, Estonian, Hebrew]
Objectivity, Relativism and Truth: Philosophical Papers I. Cambridge: Cambridge UP, l991. [trans. Italian, French, Spanish, Korean, Romanian]
Essays on Heidegger and Others: Philosophical Papers II. Cambridge: Cambridge UP, l99l. [trans. Italian, Spanish, French, Hungarian, Korean, Romanian]
Hoffnung statt Erkenntnis: Einleitung in die pragmatische Philosophie (Vienna: Passagen Verlag, 1994) [This volume contains three lectures delivered in Vienna and Paris in 1993. The French version appeared as L’Espoir au lieu de savoir: introduction au pragmatisme (Paris: Albin Michel, 1995). Spanish,Portuguese,Hungarian and Russian translations have appeared The original English text of these lectures, slightly revised, is included in Philosophy and Social Hope, listed below.]
Achieving Our Country: Leftist Thought in Twentieth Century America (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1998) [trans. German, Italian, Russian, Dutch, Portuguese, Spanish, French, Korean, Chinese, Japanese, Greek, Romanian]
Truth and Progress: Philosophical Papers III (Cambridge: Cambridge University Press, 1998) [trans. German, Spanish, Romanian, Portuguese, French,Chinese]
Philosophy and Social Hope (London: Penguin, 2000) [A collection of non-technical essays, as opposed to philosophical papers; it contains the English original of Hoffnung statt Erkenntnis]
Philosophy as Cultural Politics: Philosophical Papers IV (Cambridge: Cambridge University Press, to be published in 2007)
Adolfo Vásquez Rocca PH. D.
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Complutense de Madrid
Tlf. (56) 32 - 2333475 | E-mail: adolfovrocca@gmail.com


Compilación: Dr. Adolfo Vásquez Rocca